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El TDAH y el microbiomaComprender el microbioma intestinal¿Qué caracteriza a un buen preparado de microculturas?Resultados de nuestras pruebasEn la actualidad, algunas investigaciones recientes apuntan a una relación entre el microbioma intestinal y los trastornos neurológicos, como el TDAH. En colaboración con los expertos, estamos investigando qué nuevas posibilidades abre esta vía, qué papel pueden desempeñar los llamados probióticos en este contexto y cuáles de estos productos podrían ser rentables.
Resumen
- Millones de personas en todo el mundo sufren trastornos mentales. Sin embargo, durante mucho tiempo se desconocieron las causas.
- Científicos de todo el mundo están de acuerdo en que: el intestino y las bacterias que viven en él tienen un gran impacto en todo el cuerpo.
- Por esta razón, los llamados probióticos están ganando cada vez más popularidad.
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Demasiada actividad, necesidad de atención, escasa calma y falta de concentración: hoy en día se ha puesto de moda etiquetar rápidamente como TDAH incluso las desviaciones menores y moderadas de la conducta de los niños. Esto ejerce una presión social considerable sobre los padres, ya de por sí preocupados, para que actúen ante este supuesto problema. Sin embargo, ¿cuáles son las opciones?
El tratamiento convencional del TDAH suele centrarse en el uso de tranquilizantes, que aumentan la concentración de neurotransmisores, es decir, sustancias mensajeras como la dopamina y la noradrenalina, en el cerebro. Con ello, lo que se pretende es regular la atención, el control de los impulsos y la motivación.
Sin embargo, no se deben subestimar los posibles efectos secundarios de estos fármacos: la pérdida de apetito, la pérdida de peso, los trastornos del sueño o los dolores de cabeza son solamente algunos de los posibles efectos secundarios que pueden suponer una carga adicional para los afectados en su vida cotidiana.
Las investigaciones actuales se centran, cada vez más, en una conexión sorprendente que “aborda” el TDAH desde un prisma diferente: la relación entre el TDAH y el intestino. Un enfoque que sitúe este órgano en el centro del tratamiento, ¿podría ser una alternativa prometedora para abordar el TDAH? Para responder a esta pregunta, en primer lugar tenemos que examinar más de cerca qué subyace exactamente al término “TDAH”.
El enfoque intestinal: una nueva perspectiva sobre el TDAH y el microbioma
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos psiquiátricos más frecuentes de la infancia y la adolescencia: afecta a alrededor del 5 al 7 por ciento de niños y adolescentes en España.1 Conocido comúnmente como “déficit de atención”, el TDAH se manifiesta principalmente a través de la hiperactividad, los problemas de atención y la impulsividad.
Las personas con TDAH pueden experimentar una amplia gama de barreras, desde dificultades en la escuela infantil y en el colegio hasta complicaciones en las relaciones interpersonales, así como problemas de organización y gestión del tiempo en la vida cotidiana y en el trabajo.
Sin embargo, también las alteraciones de conducta menores, como un exceso de energía, una ligera falta de atención o impulsividad ocasional, pueden plantear preguntas y desafíos a los padres.
El TDAH se considera un trastorno complejo en el que influyen diversos factores, por ejemplo, genéticos, neurobiológicos y ambientales.

A pesar de los muchos años de investigación, la secuencia exacta de acontecimientos patológicos que subyacen al TDAH todavía no se conoce por completo. Recientemente, los investigadores han intensificado su búsqueda para dar con los orígenes del TDAH. En el proceso, han descubierto una conexión sorprendente que hasta ahora se había pasado por alto: la relación entre el TDAH y el intestino o su microbioma.
El microbioma intestinal es el fascinante ecosistema de billones de bacterias que pueblan nuestro intestino. En los últimos años, innumerables estudios han dejado cada vez más clara la importancia del microbioma intestinal en muchas funciones del organismo. Además del sistema inmunitario, el microbioma intestinal también influye en numerosos órganos, incluido el cerebro.
El microbioma intestinal también está conectado con otros sistemas orgánicos: también influye en nuestra salud mental a través del llamado eje intestino-cerebro. El cerebro y el intestino están siempre en estrecho contacto y se comunican entre sí a través de canales neurológicos (es decir, nerviosos) y hormonales, pero también a través de reacciones inmunitarias. Esta conexión es bidireccional: por un lado, el cerebro controla las funciones intestinales y, por otro, los estudios recientes2 demuestran que el intestino puede influir en el estado de ánimo, las funciones cognitivas y la salud mental.
El eje intestino-cerebro
Al mismo tiempo, en los últimos diez años, los científicos han demostrado de diversas maneras que los trastornos del microbioma intestinal también repercuten en diferentes funciones corporales. Sobre todo ha cobrado protagonismo la naturaleza de las bacterias que viven en el intestino. Si hay limitación en la diversidad y la variedad, entonces hablamos de disbiosis. Se ha demostrado que esta puede repercutir negativamente en áreas tan diversas como el cansancio y la fatiga, la obesidad y las alergias, entre otros. ¿Podría tratarse también de un factor en el TDAH?
Para llegar al fondo de esta conexión, un equipo de investigación alemán de la Universidad de Kiel llevó a cabo un estudio en el que se analizó el microbioma intestinal de niños con TDAH utilizando muestras de heces. Para obtener los resultados más claros posibles, los científicos, dirigidos por el profesor y psicólogo Alexander Prehn-Kristensen, se aseguraron de que todos los niños cumplían requisitos comparables en cuanto a sus datos demográficos como edad, peso, origen o lugar de residencia, pero también en relación con sus hábitos alimentarios y la medicación que tomaban para tratar los síntomas del TDAH.
El resultado: los investigadores pudieron demostrar que los niños con TDAH presentaban una diversidad considerablemente menor y un desequilibrio en su microbioma intestinal en comparación con los niños sin TDAH.2 ¿Es realmente posible que las bacterias sean las “culpables” de las desviaciones de conducta? Los científicos ofrecen una explicación plausible: el microbioma intestinal produce varios neurotransmisores que influyen directamente en la función cerebral. Los neurotransmisores son mensajeros químicos del organismo que transmiten señales de las neuronas a las células diana.
Por tanto, desempeñan un papel determinante en el sistema nervioso y regulan numerosas funciones corporales, por ejemplo, la digestión, el estado de ánimo, la concentración, el apetito y el movimiento muscular. Entre ellas, se encuentra la serotonina, también conocida como la “hormona de la felicidad”. Esta desempeña una función fundamental en el comportamiento socioemocional: entre otras cosas, es responsable de regular el estado de ánimo, el procesamiento de la información y nuestra sensación de bienestar. Una producción insuficiente de serotonina puede provocar problemas de regulación emocional y bienestar general.
Dado que el microbioma intestinal interviene de forma significativa en la producción de neurotransmisores como la serotonina, un desequilibrio en el microbioma intestinal también puede afectar a la función cerebral y al comportamiento y, por tanto, desempeñar un papel en trastornos del desarrollo o de la conducta, como el TDAH.

La conexión entre un desequilibrio en el microbioma intestinal y los cambios en las funciones corporales está adquiriendo cada vez más relevancia en todo el mundo.
Por ejemplo, un grupo de investigadores dirigido por el prestigioso profesor Tomokazu Hata, de la Universidad de Kyushu (Japón), llevó a cabo un experimento. Compararon ratones con un microbioma intestinal intacto con los llamados ratones “exentos de gérmenes” (GF), es decir, ratones que no tienen un microbioma propio.
El resultado: en los ratones sin bacterias, descubrieron que el neurotransmisor serotonina se reducía considerablemente. En una etapa posterior del experimento, los científicos japoneses añadieron bacterias intestinales a los ratones que carecían de ellas y descubrieron que sus niveles de serotonina habían aumentado al cabo de únicamente tres días.
De este modo, pudieron demostrar que los cambios en el microbioma intestinal afectaban al equilibrio de la serotonina y, por tanto, podían estar implicados en la aparición y manifestación de las desviaciones de la conducta asociadas al TDAH.3 La científica Anouk Tengeler adoptó un enfoque ligeramente distinto. Realizó otro estudio en ratones junto con su equipo de investigación neerlandés de la Universidad de Radboud. Manipularon el microbioma intestinal de los ratones trasplantándoles el microbioma intestinal de personas con TDAH.
A continuación, los investigadores compararon los efectos en el intestino, el cerebro y el comportamiento de los ratones con el grupo de ratones de control.
El resultado fue asombroso: los ratones con el microbioma del TDAH mostraban regiones cerebrales de materia blanca y gris menos intactas, sobre todo en la zona de la cápsula interna y el hipocampo. Estas regiones cerebrales intervienen de forma determinante en la transmisión de señales en el cerebro. Mientras que la cápsula interna se encarga, entre otros, de coordinar el movimiento y las percepciones sensoriales, el hipocampo regula procesos cognitivos como el aprendizaje y la memoria, el estado de ánimo y la adaptabilidad.
Si estas transmisiones de señales se interrumpen, pueden producirse problemas de comunicación entre las distintas regiones del cerebro.4 En pocas palabras, aquellos ratones con el microbioma intestinal de las personas con TDAH mostraron anomalías en la transmisión de señales en el cerebro que son típicas del TDAH. Se pone de manifiesto que, si bien todavía se están investigando diversos mecanismos de acción, parece que el microbioma intestinal desempeña un importante papel en los trastornos del desarrollo o de la conducta neuropsiquiátricos de la conducta, como es el TDAH.
Numerosos estudios subrayan esta conexión, lo que suscita la siguiente pregunta: ¿existen enfoques que puedan dirigirse directamente al microbioma e influir de este modo positivamente sobre el cuadro clínico de los afectados?
Entender el microbioma intestinal: de los métodos antiguos a los enfoques más modernos

Lo primero que hay que saber es que para disfrutar de un microbioma intestinal saludable, las diferentes cepas bacterianas deben estar en una proporción equilibrada entre sí, pues cada cepa bacteriana cumple funciones muy específicas: si una cepa en particular se vuelve dominante y ocupa el lugar de otra, las funciones de esta última quedan sin cumplir.
Sin embargo, las influencias negativas persistentes pueden hacer que este ecosistema pierda la armonía. Esto se manifiesta sobre todo en una menor diversidad y variedad de bacterias: lo que los expertos denominan disbiosis. No obstante, falta desarrollo.
Como se indica en los estudios anteriores, las investigaciones sugieren que la disbiosis está relacionada con anomalías de la conducta como el TDAH. Sin embargo, ¿cómo es posible restablecer el desequilibrio del microbioma intestinal para ayudar a las personas afectadas?
Es en este punto donde los llamados “probióticos” ofrecen una solución. Estos productos han experimentado un auténtico auge a lo largo de los últimos años. Se trata de preparados que imitan de forma natural el microbioma intestinal humano.
El objetivo es suministrar bacterias intestinales específicas de forma selectiva para estimular así la diversidad del microbioma intestinal y ayudar de forma adecuada al intestino en su funcionamiento para, de este modo, disfrutar de un mayor bienestar general. Sin embargo, ¿por qué son realmente importantes los probióticos?
¿Qué hace que un probiótico sea bueno y qué productos cumplen nuestros requisitos?
Tras una investigación exhaustiva, nuestra redacción, junto con expertos, identificó las 5 características de calidad más importantes y, después, puso a prueba 5 productos muy populares en la actualidad para comprobar estas características.
Primer distintivo de calidad: el número de cepas bacterianas contenidas
Un buen probiótico intenta acercarse lo máximo posible a la composición de un microbioma intestinal humano equilibrado. Sin embargo, el intestino humano no solo alberga entre 3 y 10 cepas diferentes de bacterias, sino muchas más. Por consiguiente, deben incluirse al menos 50 cepas diferentes.
Segundo distintivo de calidad: la dosis (número de unidades formadoras de colonias)
Aunque cifras como 2000, 4000 o 10 000 millones de unidades formadoras de colonias (UFC) suena impresionante al principio, las investigaciones actuales demuestran que un intestino sano contiene entre 10 y 100 billones de bacterias. En cambio, 1000 millones o incluso únicamente 100 millones de UFC no son más que una gota de agua en medio del océano.
Actualmente, los expertos recomiendan productos con al menos 20 000 millones de UFC.
Tercer distintivo de calidad: apoyan a la mucosa intestinal
Si hay disbiosis, es decir, si las bacterias nocivas toman el control y desplazan a las beneficiosas, no solo el microbioma desempeña una función importante sino también la salud de la mucosa intestinal. Para que los probióticos colonicen el intestino y hagan allí su trabajo, como caldo de cultivo necesitan una mucosa intestinal intacta.
El problema es que esta suele estar ya afectada por trastornos intestinales, lo que dificulta la colonización de bacterias buenas. Por ello, además de las bacterias, los productos probióticos deben contener sustancias que favorezcan la mucosa intestinal, como la biotina.
Cuarto distintivo de calidad: la estabilidad del envase
Las bacterias de un probiótico entran en una especie de hibernación durante su producción. Cuando entran en contacto con la humedad del aire, se “despiertan”. Si disponen de fuentes de alimento adecuadas, como ocurre en el intestino, las bacterias se reproducen.
El problema es que muchos tipos de envase no protegen adecuadamente los productos de la humedad. Por ejemplo, si las cápsulas no se envasan una por una, sino todas juntas en un recipiente de plástico o de cristal, los productos entran en contacto con el aire o la humedad cada vez que se abren.
El resultado: las bacterias pueden despertarse demasiado pronto, no encuentran alimento en la cápsula y mueren. En el caso de los envases de plástico, el problema es que el material no impide completamente la entrada de humedad: pequeñas cantidades pueden atravesar el envase.
En estos casos, no es raro que todas las bacterias contenidas en el producto estén muertas a la hora de tomarlo. Los blísteres de aluminio, en los que cada cápsula está incrustada en una cámara individual y, por tanto, protegida adecuadamente, se consideran la regla de oro del envasado.

Los blísteres de aluminio protegen las bacterias contenidas en sus cápsulas de forma adecuada contra la humedad.
Quinto distintivo de calidad: normas de calidad y certificación
Apenas existen requisitos legales para la producción de probióticos. Por este motivo, muchos fabricantes anuncian sus productos con certificaciones, pero estas suelen cubrir únicamente una norma mínima. Por lo tanto, es muy importante leer detenidamente las certificaciones concedidas.
La producción conforme a las buenas prácticas de fabricación (BPF), la norma de producción farmacéutica, garantiza el máximo nivel. Solo los fabricantes que cuentan con la certificación de BPF pueden garantizar a los consumidores que sus probióticos se han fabricado siguiendo esta norma especialmente estricta.
Hemos analizado cinco productos de uso generalizado en la actualidad según los criterios mencionados anteriormente y el resultado es el siguiente:

Kijimea K53 Advance
Ventajas
El fabricante es conocido en los círculos médicos por sus investigaciones e innovaciones.
Basta con una sola cápsula fácil de tragar al día.
El producto no contiene gluten, fructosa ni lactosa, ni aditivos, conservantes, aromatizantes o edulcorantes.
Desventajas
Aunque las cápsulas se pueden pedir en la propia tienda online de la empresa, así como en Amazon y en farmacias (online), el fabricante ha tenido recientemente problemas de disponibilidad debido a la gran demanda.
Kijimea K53 Advance procede de la empresa alemana SYNformulas, muy consolidada en la investigación bacteriana. Gracias a sus propias investigaciones científicas, publicadas incluso en la prestigiosa revista científica internacional The Lancet, esta empresa goza de una gran reputación en los círculos médicos.
Esto también resulta evidente cuando se observa el producto más de cerca: con 53 cepas bacterianas, Kijimea K53 Advance es el producto que ofrece la mayor variedad. Además, presenta la dosis más alta y también contiene biotina y niacina para favorecer la mucosa intestinal.
Pero su envasado en blísteres de aluminio es la guinda del pastel, ya que protege cada cápsula de forma óptima del aire y la humedad desde la fase de producción hasta el consumo. Además, tanto el proceso de fabricación como las instalaciones en las que se produce están certificados conforme a las estrictas normas farmacéuticas GMP.
Kijimea K53 Advance obtiene por tanto una media de 95/100 puntos y se proclama como el ganador de nuestra prueba.
Lo que más nos llamó la atención durante nuestra investigación sobre este producto fueron las numerosas y altamente positivas reseñas de los clientes, que corroboran nuestra propia percepción del producto. He aquí algunos ejemplos:
Ana María R.
"Llevo unas semanas tomando el producto y ya me siento mucho mejor. Incluso se lo he recomendado a una amiga."
Miguel M.
"El mejor producto que he probado y que me funciona."
Lucía V.
"Llevo ya tiempo buscando un probiótico producido y envasado bajo los más altos estándares de calidad científica. Al investigar un poco sobre el tema, enseguida noté que Kijimea cuenta con altos estándares de calidad que claramente lo diferencia de los demás. ¡Estoy super satisfecha!"

Kijimea K53 Advance ha convencido en todos los aspectos y, por lo tanto, se ha ganado merecidamente el primer puesto con 95 puntos.
Especialmente impresionante: el producto contiene nada menos que 53 cepas bacterianas diferentes, muchas más que el preparado que ocupa el segundo lugar.
MaxMedix Pro Bio Cultures
Ventajas
Presenta una amplia disponibilidad a través de diversas farmacias y tiendas online.
Contiene inulina como alimento bacteriano.
Es vegano y sin gluten.
Desventajas
El frasco de vidrio no protege adecuadamente las bacterias.
No contiene ingredientes que favorezcan la mucosa intestinal.
Con 20 cepas bacterianas, Pro Bio de MaxMedix se quedó con el segundo puesto en esta categoría, así como en la evaluación general, pero con una gran diferencia respecto al ganador. Este producto también presenta una dosis muy alta. Aunque el frasco de vidrio parece de alta calidad y sin duda luce muy bien en el estante del baño, en nuestra opinión no protege lo suficiente a su valioso contenido contra la humedad, sobre todo después de abrirlo por primera vez.
Esto puede mermar la calidad del producto e incluso inutilizarlo. En cualquier caso, dudamos que lleguen suficientes bacterias vivas al intestino. Además, el fabricante ha reducido los ingredientes suplementarios que favorecen la mucosa intestinal y no ha incluido ningún extra de este tipo. No obstante, cuenta con la certificación GMP, lo cual genera confianza.

Pro Bio Cultures obtuvo el segundo lugar con 60 puntos debido a su dosis alta y la variedad de cepas bacterianas, aunque la protección insuficiente contra la humedad y la falta de ingredientes adicionales para la mucosa intestinal limitaron su eficacia.
Comprar Pro Bio Cultures online
Apyforme Probio+
Ventajas
Le han dado gran importancia al control de la calidad.
Se encuentra fácilmente disponible en diversas tiendas online.
Desventajas
El número de cepas bacterianas contenidas resulta decepcionante.
El envase no protege adecuadamente el contenido.
Descuida el apoyo a la mucosa intestinal.
Apyforme Probio+ se aseguró un lugar en una posición intermedia en nuestra evaluación, a pesar de que su dosis de 15.000 millones de UFC por cápsula es bastante respetable. Sin embargo, con solo diez cepas diferentes, su diversidad es demasiado baja para marcar una diferencia real. Al igual que MaxMedix, Apyforme también almacena su producto en un frasco de vidrio que no protege adecuadamente su contenido del aire y la humedad. Especialmente en las últimas cápsulas, cuesta creer que muchas de las bacterias contenidas estén todavía “dormidas” y puedan desarrollar su efecto en el intestino.
El fabricante declara que está certificado conforme al sistema APPCC (una norma alimentaria), pero no ofrece información alguna sobre la certificación GMP. En el lado positivo, cabe destacar que el fabricante parece conceder gran importancia a los controles de calidad. No obstante, también echamos de menos la incorporación de ingredientes beneficiosos para la mucosa intestinal. Por todo ello, Apyforme Probio+ ocupa el tercer puesto en nuestra evaluación.

Apyforme Probio+ obtiene 40 puntos y ocupa el tercer lugar debido a su baja diversidad de cepas, almacenamiento inapropiado y falta de ingredientes adicionales para la mucosa intestinal, a pesar de una dosis respetable de 15.000 millones de UFC por cápsula.
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AAVALABS Probiolac Zinc
Ventajas
Presenta una dosis elevada y una diversidad bacteriana aceptable.
Desventajas
El envase ofrece poca o ninguna protección contra la humedad y la luz.
El producto no contiene ingredientes adicionales para favorecer una mucosa intestinal dañada.
El producto Probiolac Zinc de AAVALABS es un arma de doble filo. Aunque contiene una dosis elevada de unas 25.000 millones de UFC por cápsula, y el número de cepas bacterianas (20) también es aceptable, nos cuesta encontrar otros aspectos positivos que destacar. Para empezar, el fabricante recorta en el envasado:
El producto viene envasado en un frasco de plástico transparente que apenas protege las bacterias frente a la humedad durante todo el periodo de consumo. Aunque el zinc incluido puede aportar ciertos beneficios como complemento nutricional para diversas funciones del organismo, la mucosa intestinal no se ve beneficiada por este mineral. Tampoco hemos encontrado una certificación GMP para este producto. Lamentablemente, el producto solo alcanza el penúltimo puesto.

El producto Probiolac Zinc de AAVALABS obtiene 35 puntos y ocupa el cuarto lugar debido a su elevada dosis de UFC y número de cepas bacterianas, pero se ve perjudicado por un envase inadecuado, la falta de beneficios para la mucosa intestinal del zinc y la ausencia de certificación BPF.
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Produo Flora
Ventajas
Es vegano.
Contiene vitamina C.
Desventajas
Lamentablemente, cinco cepas bacterianas no son suficientes para un producto de este tipo.
La dosis es demasiado baja.
El producto Produo Flora apenas logró convencernos. No solo su número de cepas es insignificante (5), lo cual es menos de una décima parte de la variedad del ganador de la prueba, sino que además presenta una dosis de solo 3.000 millones de UFC por comprimido masticable, lo cual también resulta decepcionante.
Además, el fabricante se ha ahorrado mucho dinero en el envasado. El producto viene en un envase de plástico que, como la mayoría de los productos analizados, ofrece poca protección frente a la humedad y, por tanto, provoca la muerte de las bacterias. Al menos, no es transparente como en el producto de AAVALABS. ¿Certificación GMP? ¿Ingredientes que ayuden a una mucosa intestinal dañada? Nada de nada. Por desgracia, no podemos recomendar Produo Flora.

El producto Produo Flora ocupa el último lugar debido a su bajo número de cepas (5), dosis insuficiente de 3 000 millones de UFC por comprimido, envasado inadecuado que no protege las bacterias y la ausencia de certificación BPF o ingredientes beneficiosos para la mucosa intestinal.
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Conclusión
El TDAH sigue siendo un problema recurrente y la búsqueda de métodos de tratamiento eficaces lleva constantemente a nuevos hallazgos. Mientras que los medicamentos convencionales suelen tener efectos secundarios graves, las investigaciones actuales centradas en el microbioma intestinal abren una perspectiva prometedora.
Los estudios demuestran que el equilibrio de las bacterias intestinales puede influir de manera significativa en la función cerebral y la conducta. Los resultados sugieren que los probióticos podrían desempeñar una función de apoyo en el tratamiento del TDAH. El objetivo de estos productos es equilibrar el microbioma intestinal, lo que podría repercutir indirectamente en los síntomas del TDAH.
Sin embargo, no todos los probióticos comercializados cumplen los criterios de calidad más importantes. Productos como Kijimea K53 Advance marcan la pauta en este sentido y ofrecen una ayuda prometedora para tratar el TDAH gracias a su cuidada composición y envasado.
Por tanto, es muy importante obtener información exhaustiva antes de la compra para obtener la mejor ayuda posible.
1Sayal, Kapil et al. ADHD in children and young people: prevalence, care pathways, and service provision (TDAH en niños y jóvenes: prevalencia, vías de atención y prestación de servicios). The Lancet Psychiatry, volumen 5, número 2, 175–186.
2 Prehn-Kristensen A, Zimmermann A, Tittmann L, Lieb W, Schreiber S, Baving L, et al. (2018) Reduced microbiome alpha diversity in young patients with ADHD (Reducción de la diversidad alfa del microbioma en pacientes jóvenes con TDAH). PLoS ONE 13(7): e0200728. https://doi.org/10.1371/journal. pone.0200728
3 Hata T, Asano Y, Yoshihara K, KimuraTodani T, Miyata N, Zhang X-T, et al. (2017) Regulation of gut luminal serotonin by commensal microbiota in mice (Regulación de la serotonina luminal intestinal por la microbiota comensal en ratones). PLoS ONE 12(7): e0180745. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0180745
4 Tengeler, A.C., Dam, S.A., Wiesmann, M. et al. Gut microbiota from persons with attention-deficit/hyperactivity disorder affects the brain in mice (La microbiota intestinal de personas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad afecta al cerebro en ratones). Microbiome 8, 44 (2020). https://doi.org/10.1186/s40168-020-00816-x
Banerjee E, Nandagopal K. Does serotonin deficit mediate susceptibility to ADHD? (¿Influye el déficit de serotonina en la predisposición al TDAH?). Neurochem Int. 2015 Mar; 82:52-68. doi: 10.1016/j.neuint.2015.02.001. Epub, 12 de febrero de 2015. PMID: 25684070.
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Checa-Ros, A.; Jeréz-Calero, A.; Molina-Carballo, A.; Campoy, C.; Muñoz-Hoyos, A. Current Evidence on the Role of the Gut Microbiome in ADHD Pathophysiology and Therapeutic Implications (Evidencias actuales sobre el papel del microbioma intestinal en la fisiopatología del TDAH e implicaciones terapéuticas). Nutrients 2021, 13, 249. https://doi.org/10.3390/nu13010249
Frémont, Marc et al. “High-throughput 16S rRNA gene sequencing reveals alterations of intestinal microbiota in myalgic encephalomyelitis/chronic fatigue syndrome patients” (La secuenciación de alto rendimiento del gen 16S rRNA revela alteraciones de la microbiota intestinal en pacientes con encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica). Anaerobe vol. 22 (2013): 50-6. doi:10.1016/j.anaerobe.2013.06.002
Hua, X., Goedert, J. J., Pu, A., Yu, G., & Shi, J. (2015). Allergy associations with the adult fecal microbiota: Analysis of the American Gut Project (Asociaciones de alergia con la microbiota fecal adulta: análisis del American Gut Project). EBioMedicine, 3, 172–179. https://doi.org/10.1016/j.ebiom.2015.11.038
Kim, Sangman M et al. “Fecal microbiota transplant rescues mice from human pathogen mediated sepsis by restoring systemic immunity”. (El trasplante de microbiota fecal salva a ratones de sepsis mediada por patógenos humanos al restaurar la inmunidad sistémica). Nature communications vol. 11,1 2354. 11 de mayo. 2020, doi:10.1038/s41467-020-15545-w
MedicalNewsToday. What are neurotransmitters? (¿Qué son los neurotransmisores?). Última revisión médica: 9 de mayo de 2022. https://www.medicalnewstoday.com/articles/326649
Turnbaugh, P et al. An obesity-associated gut microbiome with increased capacity for energy harvest (Un microbioma intestinal asociado a la obesidad con mayor capacidad de obtención de energía). Nature 444, 1027–1031 (2006). https://doi.org/10.1038/nature05414

Pablo García nació en 1965 cerca de Sevilla y desde muy joven demostró su pasión por la escritura colaborando en diversos periódicos estudiantiles. Tras su carrera académica, asistió a numerosos seminarios y conferencias sobre temas relacionados con la salud, lo que le permitió combinar su oficio periodístico con su pasión por la medicina. García escribió para varias revistas médicas y de salud.
En 2005, Pablo García se incorporó al equipo editorial de Asesor de Salud. Gracias a sus profundos conocimientos del sector sanitario y a su talento para la comunicación científica precisa y comprensible, ascendió rápidamente en la escala profesional. En 2015 asumió el cargo de redactor jefe.
Bajo la dirección de García, Asesor de Salud publica una gran variedad de artículos y reportajes dirigidos tanto a un público especializado en medicina como a personas interesadas en el tema. Su objetivo es presentar temas médicos complejos de forma comprensible y, al mismo tiempo, ofrecer la información más actualizada sobre las últimas investigaciones. Pablo García es conocido por su minuciosa investigación y su compromiso con el periodismo de calidad.
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