El tema del “olor vaginal” preocupa a innumerables mujeres en España, en parte porque pocas se atreven a hablar abiertamente de ello, ni siquiera con su mejor amiga. Incluso ante los médicos, muchas sienten pudor a la hora de comentar lo que consideran un problema embarazoso.

En este artículo queremos dar respuestas a preguntas clave y explicar qué enfoque innovador propone la investigación actual y cómo podría cambiar la vida de las mujeres afectadas.

¿Por qué se produce el olor íntimo desagradable?

Antes que nada: un ligero olor “en la zona íntima” es totalmente normal y varía mucho de una mujer a otra, influido por toda una serie de factores, algunos de ellos genéticos. Sin embargo, el olor se vuelve preocupante cuando cambia notablemente hacia un olor “a pescado”, se intensifica o aparece junto con otros síntomas, como dolor al orinar, molestias durante las relaciones sexuales o flujo grisáceo-blanquecino.

En estos casos, lo habitual es que exista una infección vaginal, en la mayoría de los casos una vaginosis bacteriana o una vaginitis. Estas suelen estar provocadas por bacterias de la especie Gardnerella vaginalis. Además de los síntomas mencionados, este tipo de infección también se asocia con un mayor riesgo de contraer otras enfermedades de transmisión sexual, incluso en mujeres en las que la enfermedad transcurre sin síntomas.

Por desgracia, la vaginitis y la vaginosis son muy frecuentes:
aproximadamente una de cada cinco mujeres las padece al menos una vez en su vida, y alrededor del 80 % incluso más de una vez.

Pero ¿por qué algunas mujeres pasan toda su vida sin padecerlas, mientras que otras tienen que lidiar repetidamente con este tipo de infecciones y el desagradable olor vaginal a pescado que las acompaña? Hoy en día, los científicos creen que la respuesta está en el microbioma vaginal, también conocido como flora vaginal.

Flora vaginal: ¿qué significa este término y qué papel juega en los olores vaginales?

Los términos flora íntima o microbioma vaginal se refieren al conjunto de microorganismos que habitan la mucosa vaginal: una comunidad diversa de bacterias, hongos y otros microbios que conviven en un delicado equilibrio.

La composición exacta del microbioma vaginal varía de una mujer a otra.

02 Illustration Bacteria

Cada cepa bacteriana dentro de esta comunidad tiene funciones claramente definidas. Por ello, no solo es importante que el microbioma vaginal presente una gran diversidad, sino, sobre todo, que determinadas cepas bacterianas estén presentes en cantidades elevadas.

En general, un microbioma equilibrado está dominado por lactobacilos. En las mujeres que padecen vaginosis o vaginitis, la situación suele ser muy diferente.

Un grupo de investigadores dirigido por David N. Fredericks, de la University of Washington en Seattle (EE. UU.), descubrió que en mujeres que no padecen vaginitis, el microbioma está compuesto en más de un 83 % por lactobacilos. En cambio, en mujeres con vaginitis, los lactobacilos habían sido en gran medida desplazados por bacterias aeróbicas, como los estreptococos.

Pero ¿qué son exactamente los lactobacilos y por qué son tan importantes? Como su nombre indica, los lactobacilos producen ácido láctico y crean así un entorno ácido. Este actúa como un escudo protector frente a muchos gérmenes potencialmente dañinos que pueden provocar vaginosis bacteriana o vaginitis y, en consecuencia, un olor vaginal desagradable, ya que estas bacterias nocivas suelen ser sensibles a la acidez. Entre las más eficaces en esta función protectora se encuentran las bacterias de la especie Lactobacillus gasseri.

Sin embargo, este no es el único mecanismo de defensa de la amplia variedad de bacterias beneficiosas presentes en una flora vaginal sana. Por ejemplo, las bacterias de la especie Lactobacillus crispatus producen grandes cantidades de peróxido de hidrógeno (H₂O₂), que también tiene un efecto antimicrobiano y, por tanto, inhibe el crecimiento de gérmenes perjudiciales.

En general, también resulta útil que el microbioma contenga la mayor cantidad posible de bacterias “buenas”, entre otras cosas porque de este modo no queda espacio para que las bacterias “malas” se instalen y se multipliquen.

03 Illustration Bacteria Defence

Por tanto, un microbioma vaginal equilibrado es uno de los mecanismos de defensa más importantes frente a bacterias perjudiciales como la ya mencionada Gardnerella vaginalis y, en consecuencia, también frente a la aparición de olores íntimos desagradables.

Pero ¿qué ocurre cuando esta barrera defensiva se debilita o desaparece, y cómo puede suceder?

Factores potencialmente perjudiciales para el microbioma vaginal

Desafortunadamente, la lista de factores que pueden afectar negativamente al microbioma vaginal es relativamente larga:

1

Estrés

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Tabaquismo

3

Una alimentación desequilibrada

4

Prácticas de higiene inadecuadas (limpieza demasiado frecuente o agresiva)

5

Cambios hormonales (por ejemplo, durante el embarazo o la menopausia)

6

Infecciones, especialmente infecciones íntimas

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Medicamentos, especialmente antibióticos

Este último punto resulta particularmente problemático, porque —como se explicó anteriormente— tanto la vaginosis bacteriana como la vaginitis suelen tratarse con antibióticos. Sin embargo, estos no distinguen entre bacterias perjudiciales (como Gardnerella vaginalis) y bacterias beneficiosas (como los lactobacilos), por lo que combaten todas las bacterias por igual.

La consecuencia es una destrucción masiva del microbioma vaginal, lo que facilita la colonización por nuevos gérmenes. Para muchas mujeres, una infección posterior es prácticamente inevitable. Pero ¿cómo romper este círculo vicioso? Cada vez más mujeres afectadas recurren a los llamados probióticos.

Olor íntimo y los llamados probióticos

Los llamados probióticos son preparados, generalmente en forma de cápsulas, que contienen cultivos vivos de microorganismos, es decir, bacterias. Estos deben asentarse en el microbioma (vaginal) y ayudar así a “reconstruirlo” para que pueda volver a cumplir su función protectora. Pero ¿las bacterias “buenas” ingeridas en cápsulas llegan realmente al lugar donde se necesitan?

Un equipo de investigación dirigido por la científica italiana Rosa Montella investigó esta cuestión. Para ello, un grupo de mujeres recibió durante 60 días un preparado probiótico. Después de solo 30 días, en el 80 % de las participantes ya se podían detectar en el microbioma vaginal las bacterias contenidas en dicha mezcla.

Además, en algunas mujeres incluso disminuyó el número de gérmenes potencialmente patógenos.

La siguiente pregunta fue: si las bacterias ingeridas por vía oral llegan al microbioma vaginal, ¿pueden también ayudar a prevenir infecciones íntimas y, por tanto, los malos olores?

Esta cuestión fue estudiada por la científica ucraniana Halyana Reznichenko junto con su equipo. Un total de 162 mujeres de entre 18 y 45 años que habían sufrido recientemente un episodio de vaginosis bacteriana se dividieron en dos grupos. Durante los cuatro meses siguientes, un grupo recibió un preparado con una mezcla probiótica y el otro un placebo. Durante este periodo, se preguntó regularmente a ambos grupos sobre su salud íntima.

El resultado fue claro: el número de mujeres que sufrió un segundo episodio de vaginosis durante ese periodo fue significativamente menor en el grupo que tomó probióticos en comparación con el grupo placebo. Es decir, la mezcla probiótica redujo de forma notable la probabilidad de recaída.

Pero si ya se ha demostrado claramente que los preparados probióticos pueden tener un efecto positivo en el microbioma vaginal y apoyar así la defensa frente a bacterias perjudiciales, ¿por qué tantas mujeres siguen sufriendo disbiosis y sus consecuencias, como los olores íntimos desagradables?

04 Illustration Bacteria Pill Breakdown

Esta cuestión fue investigada por científicos alemanes, quienes analizaron los productos disponibles en profundidad y los compararon con los resultados de estudios previos. Tras una investigación exhaustiva, formularon tres hipótesis que, en su opinión, son esenciales para un buen preparado:

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Promoción específica de la diversidad del microbioma vaginal mediante cepas de lactobacilos más eficaces

Cada cepa de lactobacilos tiene propiedades diferentes. Como ya se mencionó, las cepas de Lactobacillus crispatus son especialmente eficientes en la producción de peróxido de hidrógeno beneficioso, mientras que otras cepas (por ejemplo, de la especie Lactobacillus gasseri) son especialmente buenas a la hora de crear el entorno ácido que una vagina sana necesita para combatir bacterias dañinas.

Además, los investigadores descubrieron que otras cepas, como Lactobacillus plantarum y Lactobacillus delbrueckii, que no están tan ampliamente representadas en el microbioma vaginal, también han demostrado su eficacia en infecciones vaginales y en la lucha contra bacterias perjudiciales.

El objetivo de los investigadores es reunir las mejores cepas de cada especie para combinar las fortalezas particulares de cada una en un conjunto único.

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Un número excepcionalmente alto de cepas de lactobacilos para privar a los gérmenes dañinos de su base de crecimiento

Las bacterias perjudiciales necesitan espacio para establecerse. Los lactobacilos pueden contrarrestarlo ocupando el espacio de la mucosa vaginal, por así decirlo, como si fuera un césped. Para lograrlo, las bacterias beneficiosas deben estar presentes en altas concentraciones.

En un microbioma vaginal sano, el secreto vaginal contiene alrededor de 50 000 millones de bacterias al día; por ello es importante que un producto aporte una proporción significativa de esta cantidad.

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Fortalecimiento de la mucosa vaginal

La mucosa vaginal sirve de hábitat para los lactobacilos beneficiosos y es fundamental para una flora vaginal saludable. Por el contrario, los gérmenes dañinos pueden instalarse con mayor facilidad en una mucosa vaginal dañada.

Por esta razón, los investigadores también quisieron añadir micronutrientes que refuercen específicamente la estructura y la función de la mucosa vaginal y favorezcan así la colonización de bacterias beneficiosas.

Referencias

Chee W et al. “Vaginal microbiota and the potential of Lactobacillus derivatives in maintaining vaginal health.” Microbial cell factories vol. 19,1 203. 7 Nov. 2020, doi:10.1186/s12934-020-01464-4

Fredricks DN, Fiedler TL, Marrazzo JM. Molecular identification of bacteria associated with bacterial vaginosis. N Engl J Med. 2005 Nov 3;353(18):1899-911. doi: 10.1056/NEJMoa043802. PMID: 16267321.

Kaambo E et al. “Vaginal Microbiomes Associated With Aerobic Vaginitis and Bacterial Vaginosis.” Frontiers in public health vol. 6 78. 26 Mar. 2018, doi:10.3389/fpubh.2018.00078

Kim M J et al. “Clinical Significance of Composition and Functional Diversity of the Vaginal Microbiome in Recurrent Vaginitis.” Frontiers in microbiology vol. 13 851670. 18 Feb. 2022, doi:10.3389/fmicb.2022.851670

Miko E, Barakonyi A. The Role of Hydrogen-Peroxide (H2O2) Produced by Vaginal Microbiota in Female Reproductive Health. Antioxidants. 2023; 12(5):1055. https://doi.org/10.3390/antiox12051055

 Montella, R., Malfa, P., Giuliano, A. et al. Vaginal adhesion of Lactobacillus plantarum P17630 after probiotic food supplement oral administration: a preliminary in vivo study. Nutrafoods 12, 35–42 (2013). https://doi.org/10.1007/s13749-013-0030-x

Reznichenko, Halyna MD, PhD1; Henyk, Nataliya MD, PhD2; Maliuk, Viktor MD, PhD3; Khyzhnyak, Tetyana MD4; Tynna, Yevhenia MD4; Filipiuk, Ihor MD, PhD5; Veresniuk, Nataliia MD, PhD6; Zubrytska, Larysa MD7; Quintens, Johan MSc8; Richir, Karl MD8; Gerasymov, Sergiy MD, PhD9. Oral Intake of Lactobacilli Can Be Helpful in Symptomatic Bacterial Vaginosis: A Randomized Clinical Study. Journal of Lower Genital Tract Disease 24(3):p 284-289, July 2020. | DOI: 10.1097/LGT.0000000000000518

Salud íntima redefinida: Kijimea FloraCare

Impulsados por estos hallazgos, los investigadores de la empresa alemana SYNformulas —activa desde hace años en la investigación del microbioma y cuyos resultados se han publicado en la prestigiosa revista científica internacional “The Lancet” — desarrollaron un producto innovador basado en estos tres factores: Kijimea FloraCare.

Es Kijimea Floracare 84 F

Este reproduce la diversidad natural del microbioma vaginal al aportar 33 cepas de lactobacilos que, según los investigadores, se consideran especialmente eficaces: entre ellas se incluyen varias cepas de las familias Lactobacillus crispatus y Lactobacillus gasseri, que desempeñan un papel clave en un microbioma vaginal saludable, así como otras cepas seleccionadas específicamente, por ejemplo, de las familias Lactobacillus plantarum o Lactobacillus delbrueckii.

Además, Kijimea FloraCare está muy bien dosificado: cada cápsula contiene 10 mil millones de cultivos microbianos, lo que equivale a una quinta parte de las bacterias presentes diariamente en el secreto vaginal de una mujer sana.

También aporta otros micronutrientes valiosos, como las vitaminas B3, B7 y B2, que ayudan a mantener las mucosas normales (por ejemplo, la mucosa vaginal), en dosis elevadas: con una sola cápsula se cubre la ingesta diaria recomendada de estos nutrientes esenciales para una mujer adulta, ayudando a crear un entorno óptimo para los lactobacilos mediante el apoyo a la mucosa vaginal.

El éxito extraordinario del producto ha llevado a que el fabricante enfrente repetidamente dificultades de suministro, y en ocasiones Kijimea FloraCare se ha agotado.

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Ariadna A.

"Un producto muy bueno. Me siento mucho mejor después del primer envase. Estoy muy satisfecha."

Sierra L.

"Estoy más que satisfecha con el producto ya que tras sólo 14 días tomando los comprimidos noto que me están haciendo efecto y que mis síntomas han mejorado. Ya había tomado productos similares anteriormente y realmente no noté ningún efecto, por lo que sin lugar a dudas recomendaría Kijimea como un producto a comprar."

Gabriela H.

"¡Muy buen producto! Fácil de tomar gracias al pequeño tamaño de la cápsula. Contiene diversas cepas bacterianas en grandes cantidades, muchas más que en otros probióticos que se utilizan para la flora vaginal, siendo algunos de ellos incluso más caros. Espero lograr el resultado deseado para que mi flora vuelva a normalizarse."

¿Cómo se toma Kijimea FloraCare?

Además de cumplir con sus principios científicos, a los investigadores también les importaba que el producto fuera lo más sencillo de tomar posible, de manera que se pueda integrar fácilmente en la vida diaria. Por ello, optaron por la presentación de Kijimea FloraCare en cápsulas. Así, las bacterias llegan a su destino a través de la conexión natural entre el tracto digestivo y el microbioma vaginal. De esta forma se evita la molestia de tener que introducir regularmente óvulos vaginales o aplicar cremas en el día a día.

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Cómo pedir Kijimea FloraCare

Actualmente, debido a la alta demanda, Kijimea FloraCare no siempre está disponible en todas partes. Sin embargo, en la página oficial del fabricante, Kijimea.es, el producto casi siempre está disponible. Además, las clientas que compran en la tienda online de Kijimea se benefician de una garantía de devolución de dinero: el fabricante confía tanto en la calidad de sus productos que reembolsa el importe de la compra dentro de los primeros 30 días si la clienta no queda satisfecha.

Además, en Kijimea.es el envío es gratuito a partir de un importe de compra de 49 €.

Otro punto a favor: el fabricante ofrece a las clientas interesadas información médico-científica gratuita sobre el microbioma, enviada por correo electrónico, incluyendo consejos útiles, fáciles de aplicar en la vida diaria.

El producto también se puede adquirir en farmacias online, Amazon y farmacias físicas, aunque en estos canales puede haber escasez.

Conviene saber que todos los productos Kijimea se fabrican en Alemania sin uso de ingeniería genética y sin experimentación con animales. Tanto el proceso de fabricación como las instalaciones utilizadas están certificadas según el estricto estándar farmacéutico GMP. Además, cada lote se analiza en un laboratorio independiente antes de su comercialización.

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Por qué la mayoría de las personas pide el envase grande

Kijimea FloraCare está disponible en envases de 28, 56 y 84 cápsulas. Sin embargo, debido a los retrasos recurrentes en el suministro provocados por la alta demanda, la mayoría de las mujeres optan directamente por el envase grande. Así se aseguran de tener Kijimea FloraCare en casa para los primeros 3 meses.

Además, los preparados bacterianos suelen actuar de la siguiente manera: suelen desplegar todo su potencial cuando se toman a diario durante un período prolongado (los expertos recomiendan al menos entre 2 y 3 meses). También desde este punto de vista, el envase de 84 cápsulas ofrecido por el fabricante nos parece una buena opción.

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Sobre el autor

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Pablo García nació en 1965 cerca de Sevilla y desde muy joven demostró su pasión por la escritura colaborando en diversos periódicos estudiantiles. Tras su carrera académica, asistió a numerosos seminarios y conferencias sobre temas relacionados con la salud, lo que le permitió combinar su oficio periodístico con su pasión por la medicina. García escribió para varias revistas médicas y de salud.

En 2005, Pablo García se incorporó al equipo editorial de Asesor de Salud. Gracias a sus profundos conocimientos del sector sanitario y a su talento para la comunicación científica precisa y comprensible, ascendió rápidamente en la escala profesional. En 2015 asumió el cargo de redactor jefe.

Bajo la dirección de García, Asesor de Salud publica una gran variedad de artículos y reportajes dirigidos tanto a un público especializado en medicina como a personas interesadas en el tema. Su objetivo es presentar temas médicos complejos de forma comprensible y, al mismo tiempo, ofrecer la información más actualizada sobre las últimas investigaciones. Pablo García es conocido por su minuciosa investigación y su compromiso con el periodismo de calidad.

La información contenida en esta página no constituye asesoramiento médico y no debe considerarse como tal. Consulte a su médico antes de modificar su tratamiento médico habitual. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar o prevenir enfermedades. Los efectos dependen de factores individuales. Las imágenes de las personas afectadas son ficticias y sus nombres han sido modificados.